Casi doscientos cincuenta años después del nacimiento de su autor, “Fausto” sigue siendo un clásico, pues plantea el problema de los límites y sentido de la acción humana, y lo hace bajo la parábola del pacto con el diablo. La obra mantiene hoy su vigencia porque, a través de las cuestiones de la condición humana, revive la preocupación en un tiempo que pretende sentirse ajeno a ellas. En realidad, "Fausto" reúne dos obras diferentes enmarcadas en momentos muy concretos de la historia europea: la posterior a la Revolución Francesa y la de la Restauración monárquica consiguiente.