Cameron Mortem tiene un problema: no puede dejar de matar a sus compañeros. Desde un punto de vista médico y oficial, está loco, pero también es uno de los activos más letales de las Fuerzas Oscuras: una brutal operación militar clandestina basada en la obediencia, la supervivencia y el silencio. Ahora, una droga experimental ha destrozado su autocontrol, convirtiéndolo en un peligro cada vez que está con alguien en el campo de batalla. Como castigo, lo han enviado de vuelta a las pruebas de Descent: un despiadado campo de entrenamiento diseñado para aplastar a los débiles y forjar la crueldad.