Los Gunners, como se llamaban a sí mismos, se reunían de noche en la casa abandonada al final de la calle y soñaban con lo que les deparaba el futuro. Pero ahora han crecido, cada uno ha tomado caminos diferentes y la vida no ha resultado como prometieron. La primera grieta en su separación fue cuando Sally decidió alejarse del grupo sin dar explicaciones; luego la inevitable madurez se encargó de acabar con lo que quedaba de los Gunners.