Los niños plantean preguntas sobre la amistad, como: ¿Podemos ser amigos aunque no estemos de acuerdo? ¿Podemos ser amigos aunque no nos guste todo del otro? ¿Podemos reírnos el uno del otro, incluso siendo amigos? Las respuestas enseñan tolerancia, buena comunicación, a explicar y tratar de hacer las paces, a escuchar al otro y a aceptar que algunas amistades no duran, mientras que otras son para toda la vida. En un estilo conversacional, el narrador intercambia ideas con dos niños y responde a sus preguntas sobre la vida, sus pequeñas y grandes preocupaciones. Este intercambio proporciona respuestas, perspectivas y ayuda a reducir el drama, fomentando la comprensión del tema y la paz interior en los niños.