Waldo es voraz. Caliente. Directo. Ingenuo. Sabio. Impulsivo. Solitario. Enojado. Enérgico. Herido. Perspicaz. Deseando sin cesar. Y lo que ella más desea: el señor Korgy, su profesor de escritura creativa, con su esposa, su hijo, su hipoteca, sus facturas, sus sueños muertos, sus ojos marchitos y su creciente barriga. Ella no sabe por qué lo desea. ¿Es su pasión? ¿Su experiencia vital? ¿El hecho de que sepa de libros, películas y cosas que ella desconoce? ¿O es algo más puro, arraigado en su improbable conexión, en sus almas gemelas, en el filtro similar a través del cual cada uno percibe el mundo que los rodea? O tal vez sea simplemente que él la ve cuando nadie más lo hace.