Evander ha vivido como un fantasma en los rincones olvidados de la Mansión Hazelthorn. No puede salir, entrar en los jardines ni estar a solas con Laurie, el chico que intentó matarlo hace siete años. Al menos no hasta que su tutor sea asesinado y Evander herede Hazelthorn. Entonces, Laurie podría ser el único que pueda ayudarlo a encontrar al culpable.