La novela romántica más adictiva que no podrás soltar. Decían que los dioses eran un mito. Que los gigantes eran solo cuentos alrededor de hogueras moribundas. Mintieron. Los dioses no están muertos; simplemente duermen, atrapados en cuerpos mortales, dispersos por el mundo, esperando la chispa adecuada para despertarlos. Y mi padre es el más despiadado de todos. Me crió para obedecer. Para sangrar. Para ser su espada cuando llegue el momento.