Obsesiva, recurrente, una intención central abraza la obra de García Márquez, una ambición única de que sus ficciones se desarrollen a saltos y retrocesos, desde diferentes perspectivas y con métodos diferentes. Esto hace que sus cuentos y novelas sean legibles como fragmentos de un vasto, disperso, pero a la vez riguroso proyecto creativo, dentro del cual cada uno de ellos encuentra su pleno sentido. Esta voluntad unificadora es la de construir un mundo autónomo.