Las mujeres pensaron que iban a encontrar el cuerpo para ungirlo, en cambio encontraron una tumba vacía. Habían ido a llorar a un muerto, pero en cambio escucharon un anuncio de vida. Por eso, el Evangelio dice que aquellas mujeres estaban "asustadas y desconcertadas" (Mc 16,8), estaban asustadas, temerosas y desconcertadas. Desconcierto: En este caso es temor mezclado con gozo lo que sorprende sus corazones cuando ven la gran piedra del sepulcro removida y dentro de un joven con una túnica blanca. Es maravilloso escuchar esas palabras: “¡No tengas miedo! Ha resucitado el que buscáis, Jesús de Nazaret, el que estaba crucificado» (v. 6). Y luego esa invitación: “Él irá delante de vosotros a Galilea, y allí le veréis” (v. 7). Acogemos también esta invitación, la invitación pascual: vayamos a Galilea, donde nos precede el Señor Resucitado. Pero, ¿qué significa “ir a Galilea”?