Su profunda reflexión nos recuerda que la Iglesia debe salir de su encierro para llevar con alegría la misericordia de Dios dondequiera que haya sufrimiento, división e injusticia. Esta transformación implica, según Francisco, hacerse ciudadanos del mundo y aceptar la misión evangelizadora a la que Dios nos llama. El Papa Francisco, quien fue nombrado Persona del Año por la revista Time en 2013, se ha propuesto guiar a la Iglesia en su camino hacia un cristianismo auténtico, fiel al Evangelio, que tenga un impacto profundo en las necesidades de la humanidad.