Perpetua Indulgencia Plenaria se desarrolla en una Centroamérica distópica, tras un estado de emergencia que transformó la región en un territorio fragmentado bajo control autoritario. En este contexto surge el Infierno, una megaprisión "inteligente" o algorítmica donde decenas de miles de prisioneros —pandilleros, delincuentes comunes y muchos inocentes— están encarcelados como parte de una cruzada gubernamental por la "seguridad total". En este entorno, Silence llega a la región para investigar violaciones de derechos humanos y descubre, a través de conversaciones con personas en posiciones de poder, un proyecto para utilizar a los prisioneros como sujetos de experimentación biotecnológica con el objetivo de desarrollar una red de control mental, una especie de internet biológica. En esta novela, Rodrigo Rey Rosa —mediante una combinación de ficción política, distopía y alegoría filosófica— examina la corrupción, la violencia estructural y las formas contemporáneas de autoritarismo tecnológico. El Infierno se convierte en una metáfora de todo el país: un sistema que absorbe y degrada a todos, culpables o inocentes. La "indulgencia plenaria perpetua" del título alude irónicamente a la justificación moral del poder y a la búsqueda ilusoria de redención en medio del infierno.