Magia, adivinación e hipnosis. En eso quería trabajar la abuela de Mabel. En su época no era fácil que hubiera magos (¡como si el ilusionismo fuera cosa de hombres!), pero se abrió camino. Muchos años después, dejó este mundo, pero no del todo. Gracias a una serie de cartas, Mabel aún siente la presencia de su abuela mágica.