En un país cuyo nombre no se mencionará, ocurre algo sin precedentes: la muerte decide suspender su letal labor, la gente deja de morir... Por José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998. En Muerte con interrupciones, el autor ofrece una profunda reflexión sobre la vida, la muerte y la condición humana, en una trama que mezcla realidad, ficción, humor y caos. En un país cuyo nombre no se mencionará, ocurre algo sin precedentes: la muerte decide suspender su letal labor, la gente deja de morir. Estalla una euforia colectiva, pero pronto da paso a la desesperación y al caos, a conciencias corrompidas por acuerdos de caballeros, explícitos o tácitos, entre el poder político, las mafias y las familias, porque aunque sea cierto que la gente ya no muere, eso no significa que el tiempo se haya detenido. El destino de la humanidad será una vejez eterna donde los ancianos son detestados por haberse convertido en cargas inamovibles. Hasta el día en que la muerte decida regresar... Los críticos han dicho: