Mucho se sabe de las estancias de Octavio Paz en EEUU, Francia o la India, pero hay pocas noticias de los viajes que hizo en persona o con su imaginación- a Japón, esa lejana isla asiática que atrajo al escritor mexicano por la viveza y los rasgos tradicionales de su literatura. Para trazar las huellas que este país dejó en el universo paciano , Aurelio Asiain recopila en este volumen las traducciones que Paz realizó de poetas, intercambios epistolares, y testimonios de japonólogos que conocieran y admiraran a Paz.