Este artículo analiza la situación global como un período de transición crítica, similar a lo que Antonio Gramsci describió como un "interregno", donde lo viejo nunca muere y lo nuevo no puede nacer. En este contexto, caracterizado por una crisis de hegemonía que se profundiza tras la crisis financiera de 2008, se retoma la obra de Gramsci para comprender y abordar las dinámicas de poder contemporáneas. El texto enfatiza la importancia de la teoría de la hegemonía de Gramsci, que explica cómo los grupos dominantes mantienen su poder no solo mediante la coerción, sino también mediante la construcción de consensos culturales, morales y políticos. Este enfoque es crucial en una era dominada por la globalización neoliberal, donde los discursos económicos imperantes se presentan como las únicas alternativas viables, oscureciendo otras posibilidades y suprimiendo la disidencia. Adopta una postura crítica hacia los enfoques basados en una ontología social fija y privilegia una perspectiva dialéctica de la historia, inspirada en el "historicismo absoluto" de Gramsci. Este marco teórico permite una comprensión más profunda de cómo las formas de acumulación de capital, las políticas extractivistas y las nuevas formas de represión impactan y transforman las sociedades contemporáneas, particularmente en América Latina. Gramsci es relevante hoy en día no solo para analizar las estructuras de poder, sino también para explorar las posibilidades de cambio emancipador mediante la construcción de articulaciones políticas que desafían el orden hegemónico. El concepto de "subalternidad" es crucial en este análisis, ya que proporciona una perspectiva para examinar cómo los grupos marginados pueden desarrollar conciencia y organizarse para desafiar las estructuras de poder dominantes. El estudio también aborda cómo la espontaneidad de los movimientos sociales, lejos de ser signos de inmadurez política, puede representar oportunidades estratégicas para la articulación política consciente. Este enfoque subraya la importancia de la dirección consciente en la dinámica entre la espontaneidad y la estructura organizacional. En conclusión, este trabajo revaloriza y amplía la filosofía de la praxis de Gramsci, argumentando que su enfoque proporciona herramientas esenciales para comprender y transformar las complejas realidades sociopolíticas actuales. Se enfatiza la necesidad de un enfoque crítico que no sólo critique las condiciones existentes sino que también proponga caminos concretos hacia una transformación social profunda y democrática.