También somos ibéricos. De la noche a la mañana, Europa apareció cubierta de este grafiti. La Balsa de Piedra se basa en un planteamiento narrativo audaz. Una grieta abierta espontáneamente a lo largo de los Pirineos provoca la separación del continente europeo de toda la península Ibérica, transformándola en una gran isla flotante, que avanza sin remos, velas ni hélices hacia el sur del mundo, camino de una nueva utopía: el encuentro cultural de los pueblos peninsulares con los pueblos del otro lado del Atlántico, desafiando así el dominio asfixiante que viene ejerciendo Estados Unidos en esos territorios.