—¡Ah! —exclamó Bella, casi furiosa—. Debes saber que daría mi vida por la suya, y que este monstruo, que solo lo parece, tiene tanta humanidad que no debería ser castigado por una deformidad que no es culpa suya. No puedo pagarle su bondad con semejante ingratitud. Durante generaciones, nos ha cautivado esta épica historia de amor de una hermosa joven prisionera en el mágico castillo de una bestia monstruosa.