Sobre el lodo negro y absorbente de Auschwitz, Fredy Hirsch ha construido en secreto una escuela. En un lugar donde los libros están prohibidos, la joven Dita esconde bajo su vestido los frágiles volúmenes de la biblioteca pública más pequeña, recóndita y clandestina que jamás haya existido. En medio del horror, Dita nos da una maravillosa lección de valentía: no se rinde y nunca pierde las ganas de vivir ni de leer porque, incluso en ese terrible campo de exterminio, «abrir un libro es como subirse a un tren que te lleva de vacaciones». Una conmovedora novela basada en hechos reales que rescata del olvido una de las historias más conmovedoras de heroísmo cultural.