Todos hemos oído hablar del poder de seducción que ejercen algunas empresas sobre sus empleados y clientes. Apple, Google, Zara o Starbucks son solo algunos ejemplos de lo que Jesús Vega llama empresas sensuales y que, en su opinión, son las únicas que sobrevivirán a la transformación empresarial que estamos presenciando. La compañía del siglo XXI tiene que seducir, enamorar y, lo que es más difícil, saber mantener la pasión. Tienes que atrapar, involucrar y enganchar a tus clientes, empleados e inversores. Debe hacer que todos caigan a sus pies, totalmente deslumbrados por su manera de hacer las cosas, por su carisma y por su magnetismo.