Más allá de la concepción materialista de la ciencia y dejando de lado el sectarismo religioso, se revela una conexión sorprendentemente clara entre ciencia y religión. Las reflexiones sobre la trascendencia que ofrecen santos, sabios y personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, al hablarnos de milagros, inmortalidad, Dios o la consciencia, son totalmente coherentes con las teorías científicas en campos como la relatividad, la medicina, la teoría M, la neurociencia, la física y la biología cuánticas.