Un reino. Dos familias. Treinta años de guerra. ¡Ay del reino cuyo soberano es un hombre débil! Inglaterra, 1437. Nubes ominosas oscurecen los cielos ingleses. La rebelión está a punto de estallar en los territorios franceses, y en el palacio, las intrigas revelan la inminencia de la guerra. No es momento para la paz cuando la ambición por el trono enfrenta a los más poderosos en una lucha cuyo premio no es otro que el destino de Inglaterra.