El primer libro de Gabriel García Márquez -de 1955- contiene el germen estilístico y las ideas que nutrirían su vasta producción. La hojarasca es el desafortunado relato de una silenciosa venganza colectiva que tiene lugar en Macondo, en momentos en que el pueblo recibe el torrente desordenado que sigue a la explotación del banano, y su desastrosa estela tras la sangrienta rebelión obrera.