Ella buscó sus labios con los suyos, húmedos por la sal. —¿Tienes frío? —preguntó él. —No, no... Tengo miedo. —¿De qué? —De cuando te hayas ido y esto se borre de mi memoria. Ella apretó su cuerpo empapado contra él, y Jordan, con la ropa mojada, la tomó en sus brazos, estrechándola muy fuerte. —Maldito seas, capitán Mihalis —susurró de repente. Él tardó un momento en comprender. —Sí —dijo al fin. Levantó la cara para mirar la bóveda celestial, que parecía haber descendido para posarse sobre ellos dos y su abrazo, envolviéndolos hasta el fin de los tiempos. Como si estuvieran solos en la última noche del mundo. Abril de 1937. Mientras la Guerra Civil se desata en España, el marino mercante Miguel Jordán Kyriazis es enviado por el bando rebelde a atacar clandestinamente el tráfico naval de la Unión Soviética que transporta ayuda militar para la República.