La vida de Nacho es sumamente complicada: se ha mudado recientemente y, por si fuera poco, los gemelos Ortega no lo dejan solo: una y otra vez lo molestan, no solo en la escuela, sino incluso en casa. Afortunadamente (o no), nada menos que el propio Coco, el flagelo de los niños durante décadas, acudirá en su ayuda.