Esta es una historia real, llena de giros inesperados, sobre la condición humana. A finales de la década de 1960, a los 13 años, la argentina Silvia Labayru era una adolescente tímida, lectora, amante de los animales, entusiasta de John F. Kennedy e hija de una familia militar que incluía a su padre, miembro de la Fuerza Aérea y piloto civil. A esa edad, se matriculó en el Colegio Nacional Buenos Aires, una institución pública de gran prestigio, donde entró en contacto con grupos estudiantiles de izquierda y se convirtió en una feroz activista. En marzo de 1976, se produjo un golpe de estado en Argentina, que dio paso a una dictadura militar. Para entonces, con cinco meses de embarazo y veinte años, Labayru era miembro del servicio de inteligencia de la organización Montoneros, un grupo armado de origen peronista.