Stephen King vuelve a sorprender y aterrorizar al lector con su magistral don para descubrir y exhibir la mitad más oscura del ser humano. Cuando Thad Beaumont golpeó el bloque creativo, después de que su novela The Sudden Dancers fuera nominada para el Premio Nacional de Literatura y lo perdiera, decidió seguir el consejo de su esposa y publicar una serie de thrillers retorcidos y sangrientos bajo el seudónimo de George Stark, no él. pensó, ni remotamente, que le sería tan difícil “deshacerse” de ese otro yo que, no sabría explicar cómo, había dejado de ser ficticio.