Tras terminar sus estudios de arquitectura en Europa, Lavinia regresa a América Latina para iniciar su camino como mujer independiente. Pero sus planes cambian cuando conoce a Felipe, con quien entabla una profunda relación sentimental. A su lado vendrá la oportunidad de involucrarse en las luchas populares y los movimientos de liberación contra la dictadura de su país. En la nueva vida de Lavinia, también ocupará un lugar importante Itzá, una mujer indígena que murió a manos de los invasores españoles y que despierta reencarnada en un naranjo en el jardín de su casa. Esta voz íntima que acompaña, inspira y hasta critica las acciones de la joven Lavinia establece un diálogo susurrado entre la Historia, la tierra y los sueños, y la anima a unirse a los cazadores de utopías.