Lo aterrador camina detrás de nosotros como una sombra. No hace falta ir a buscarlo en viejas mazmorras, mansiones abandonadas o cementerios lejanos. Siempre está más cerca de lo que pensamos. Los personajes de este libro lo encuentran en casa de un amigo del colegio, en la feria del pueblo, en su libro favorito, en medio de un sueño, en discusiones familiares e incluso en un pequeño y siniestro objeto metálico.