La inspectora Elena Blanco atraviesa el depósito de la Grúa Municipal Mediodía II de Madrid hasta llegar a una vieja furgoneta que desprende un olor putrefacto, en cuyo interior se encuentra el cadáver de un hombre con un burdo costurón que asciende del pubis al abdomen; la autopsia revela que a este toxicómano le arrancaron algunos órganos y en su lugar colocaron un feto, que los análisis de ADN confirman como su hijo biológico. Días después, en la zona portuaria de A Coruña, aparece el cuerpo de un asesor fiscal asesinado con el mismo modus operandi, lo que plantea inquietantes interrogantes sobre la relación entre ambas víctimas y el paradero de las madres de los bebés. Así comienza la perturbadora investigación de la Brigada de Análisis de Casos, mientras la compleja relación entre Elena y Zárate se intensifica y las pistas los conducen a una misteriosa organización a la que nadie parece poder acercarse sin morir.