Cuando lo invitaron a unirse a esa pandilla, Benjamín se sintió importante. Fue extraordinario ser parte de la pandilla de los 11, ¡todos los admiraban y respetaban! Pero, ¿era verdadera admiración o simplemente les tenían miedo? Benjamin tuvo que tomar una decisión: seguir siendo el pez número 11 o defender la amistad y el verdadero respeto.