Esta historia, llena de fábulas y lecciones, nos demuestra que es imposible triunfar si actuamos de forma incoherente con las leyes del éxito. Uno de los principios más conocidos y a la vez ignorados es que cada uno de nosotros es arquitecto de su propio destino. Con nuestros pensamientos, hábitos y actitudes moldeamos nuestra vida, y al final del camino nos damos cuenta de que sólo cosechamos lo que hemos sembrado.