En todo el mundo, las largas jornadas laborales y la intensa presión están pasando factura a los trabajadores. Tras la llegada de la pandemia en 2020, los niveles globales de estrés y agotamiento laboral se dispararon, y muchas personas llegaron a su límite. Hoy en día, tres de cada cuatro empleados están desmotivados. Nuestra cultura laboral actual —el modelo de cinco días y cuarenta horas semanales—, que se ha mantenido inalterable durante casi un siglo, está fracasando. Sin embargo, ha surgido una nueva tendencia: la semana laboral de cuatro días. Algunas empresas han eliminado el quinto día de trabajo, logrando mantener su productividad a la vez que observan mejoras notables en el bienestar de sus empleados.