El oxímoron que evoca el título «La utilidad de lo inútil» merece aclaración. La «utilidad» paradójica a la que me refiero no es la misma en cuyo nombre se consideran inútiles las humanidades y, en general, todo conocimiento que no produce beneficios. En un sentido muy distinto y mucho más amplio, he querido situar en el centro de mis reflexiones la idea de la utilidad de aquellas formas de conocimiento cuyo valor esencial es totalmente ajeno a cualquier propósito utilitario.