Alguien abre la ventana y el lector encuentra un perro, que el texto no menciona pero al que conviene prestarle toda su atención; en esa ventana hay también una flor, a la que llegan las abejas, cuyo enjambre está en el árbol, que pertenece al bosque junto al río, donde el lector ve un pez que forma parte del cardumen, cuyo movimiento ha salpicado a las ovejas, que volverán a su rebaño, sobre el que vuela el pájaro…