Los dinosaurios no se han extinguido. Siguen vivos en cada niño que se cree un velociraptor o en cada niña que se cree un triceratops; en otras palabras, en cada niño-saurio. Pero estas magníficas criaturas no lo tienen fácil. Tendrán que enfrentarse (cada uno a su manera, cada uno con su propia historia) a un mundo donde la diversidad no siempre es bienvenida: ¡de cuerpos, de mentes e incluso de alimentos!