Consteladores, biocodificadores, terapeutas corporales y psicoterapeutas saben que el inconsciente se expresa a través del cuerpo con movimientos sutiles, gestos aparentemente incongruentes, estereotipos, posturas, etc. que ofrecen información casi siempre ignorada pero imprescindible. Suelen ser emociones bloqueadas o no aceptadas por el cliente, o incluso situaciones del pasado a las que se aferra sin saberlo y que, por tanto, el terapeuta no ha podido percibir directamente. Como consecuencia de esta situación, y debido a la dificultad en muchos casos de descifrar e integrar la información corporal procedente del campo energético, las terapias acaban entrando en bucles repetitivos sin solución.