Es 1952 y Elizabeth Zott es una joven química que trabaja en el Instituto de Investigación Hastings en California, un ambiente ferozmente machista donde su innegable talento es silenciado, saboteado o utilizado para el prestigio de los demás. A pesar de las dificultades, Isabel no renuncia a sus principios y está dispuesta a ponerse de pie. Solo hay un hombre que admira su determinación: el solitario, brillante y recluido Calvin Evans, nominado al Premio Nobel y enamorado, por encima de todo, de su mente. Pero la vida, como la ciencia, no siempre sigue un camino recto, razón por la cual Elizabeth se convirtió, solo unos años más tarde, en madre soltera y en presentadora de un exitoso programa de cocina en la televisión. Su insólita propuesta de aplicar sus conocimientos de química a la alimentación —combinar una cucharada de ácido acético con una pizca de cloruro de sodio— es revolucionaria; Sin embargo, a medida que su popularidad aumenta, también lo hacen sus enemigos, porque Elizabeth no solo les enseña a cocinar a las mujeres, sino que también las desafía a cambiar el orden establecido.