“¡Yo me encargo de ellos!” Eso es lo que le digo a la trabajadora social cuando uno de mis alumnos de preescolar y su hermanito necesitan desesperadamente una familia de acogida. Haré lo que sea para que permanezcan juntos. Pero mi apartamento está inundado y, con tan poco tiempo, solo hay un lugar al que puedo llevarlos… la nueva casa de Knox Daniels.