La confianza es esencial para las relaciones. De ella dependen el amor, el crecimiento, la fe, la salud y el éxito económico. Parece natural suponer que no debemos depositar ciegamente nuestra confianza en todo el mundo, pero las traiciones y las decepciones son más habituales de lo que nos gustaría. A veces somos nosotros mismos los que dejamos de ser dignos de confianza para quienes nos rodean. ¿Cuándo y en quién debemos depositar nuestra confianza?