Dostoievski puede considerarse el máximo representante de la literatura existencialista. Su nombre se asocia instintivamente con su Rusia natal. Sus escritos revelan una profunda implicación emocional, una exploración exhaustiva del alma humana y un retrato agudo y sincero de la sociedad de su tiempo, y especialmente de la humanidad, por cuyo futuro sentía una profunda preocupación.