A través de la rivalidad entre Glauco y Arbaces por el Amor de Ion, Edward Bulwer Lytton, supo reconstruir la cultura de la antigua Roma; con toda su cestería; El espíritu de la cultura griega subordinada pero asumida por Roma, encarnada en Glaucus; el imponente pero estancado culto egipcio, representado por Arbaces; La naciente nueva cultura cristiana, personificada en el Olimpo; paganismo esotérico, revelado por la inolvidable Maga del Vesubio.