«El secretario no tenía ganas de seguir hablando, agotado por el hambre y la asfixia, pero no creía que los volantes fueran tonterías. "Ya hubo la primera muerte", dijo. "Si las cosas siguen así lo vamos a pasar mal". Y contó la historia de un pueblo que fue liquidado en siete días por los pasquines. Sus habitantes acabaron matándose entre ellos. Los sobrevivientes desenterraron y se llevaron los huesos de sus muertos para asegurarse de que nunca regresaran".