La madre de Fernando nunca tiene tiempo. Siempre está mirando el reloj y diciendo: «¿¡Somos muy justos!? Fernando no la suelta de la mano mientras corren de un lado a otro, de la mañana a la noche, de lunes a domingo. Pero un día su tío Pablo le trae un elefante de peluche de la India. Cuando le cuenta cómo viven los elefantes, está encantado. ¡Ojalá su madre fuera un elefante! ¿Qué puedo hacer?