Se trata de una novela que marca un hito en la evolución literaria guatemalteca. Sus temas, que profundizan sin temor en aspectos fundamentales de la existencia humana y la historia de nuestro país, le confieren una fuerza singular. La variedad de escenarios traslada al protagonista y a su entorno humano más allá de los límites de las circunstancias guatemaltecas, situándolos en el curso de la historia contemporánea. La exploración de la vida familiar a través de diversas culturas nos acerca a un encuentro entre diferentes modelos de convivencia. Además, la narración incorpora una de las venas más sensibles de la vida nacional: la guerra civil que nos ha asolado durante más de treinta años. Sin embargo, estos elementos por sí solos no bastan para otorgarle a María Isabel el mérito de ser una novela verdaderamente significativa. En efecto, como obra verbal, la novela se construye a partir de palabras, y en este sentido, cabe destacar la agilidad de los diálogos y la fluidez del discurso narrativo, desprovisto de retórica que resultaría incompatible con la naturaleza de los personajes, la historia y el escenario. También debemos señalar que María Isabel es una obra escrita por una mujer, lo cual es inusual en nuestro contexto. En efecto, Guatemala cuenta con numerosos poetas, pero muy pocos novelistas. Con esta novela, su autora demuestra poseer la habilidad y el talento necesarios para incursionar con éxito en el mundo de la narrativa. Francisco Albizurez Palma (1995).