Las mascarillas KN95, filtran el 95 por ciento de las partículas y están reguladas por el gobierno chino. A principios de la pandemia, la FDA otorgó una “autorización de uso de emergencia” para este tipo de protección.
El KN95 está hecho de propileno, un polímero que se convierte en fibras. Muchas delgadas fibras tejidas que cuelgan de la nariz y las orejas y que en otra 'vida' pueden acabar quemadas calentando una sopa de fideos.