Tras dieciocho ediciones y más de 40.000 libros vendidos, llega el libro de Mi niña revolucionaria, ilustrado por Rebeca Khamlichi. El amor es una forma de resistencia, una forma de hacer frente a la injusticia, es luchar por un mundo diferente y mejor. Y, en Mi niña revolucionaria, Diego Ojeda lucha contra todo porque está enamorado desde los dedos de los pies hasta el fondo del alma. Diego Ojeda es sentimiento desbordante, es cariño desatado. Y es precisamente este desajuste entre la utopía del amor que en él habita y la realidad de este país sumido en crisis y saqueado por sus propios gobernantes, pagados a la corrupción, este desajuste entre su cariño sin barreras y esta desdemocracia, lo que da lugar a el tono irónico e incendiario de algunos de los versos de este poemario.