Su componente activo, la silimarina, ayuda a proteger las células del hígado contra toxinas (alcohol, medicamentos, grasas) y estimula la síntesis de proteínas para la reparación del tejido hepático.
Facilita la eliminación de impurezas en el organismo, actuando como un filtro natural que mejora la función biliar y la digestión de las grasas.
Al ser aceite de semilla, aporta ácidos grasos que favorecen la salud cardiovascular y ayudan a reducir la inflamación interna.