El aceite de ajo es reconocido por sus propiedades antifúngicas y antibióticas naturales, ayudando al cuerpo a defenderse de infecciones sin afectar la flora bacteriana saludable.
Actúa como un coadyuvante en la prevención de la aterosclerosis, ayudando a mantener las arterias limpias y favoreciendo una circulación sanguínea óptima.
El aceite de coco extra virgen aporta ácidos grasos de cadena media que se convierten en energía rápida para el organismo, apoyando el metabolismo basal.