El Omega-3 (especialmente el DHA) es vital para mantener las neuronas saludables y favorecer la circulación sanguínea, ayudando a regular los niveles de colesterol y triglicéridos.
Contribuye a la lubricación natural del ojo y protege la retina, siendo un aliado clave para quienes pasan mucho tiempo frente a pantallas.
Ayuda a reducir la rigidez y el dolor en las articulaciones, además de promover una piel más hidratada y saludable desde el interior.