Las cintas revelaron a un Sammy tranquilo, que se rió y le dijo al colombiano que todo iba a salir bien, aunque hablaba desde la habitación del hotel donde estaba encerrado con los agentes de la DEA. En la década de 1990, el colombiano Horacio, el dominicano Sammy y el guatemalteco Otoniel se conocieron en una prisión de Nueva York, los tres detenidos por tráfico de drogas. Unos años después, tras su liberación, se unieron para enviar cocaína desde Centroamérica a la Gran Manzana. Sammy, Horacio y la DEA afirmaron que el guatemalteco Jorge Mario también estaba involucrado en este negocio. Él lo niega hasta el día de hoy, pero lleva 17 años en prisión (y es el único que sigue detenido).